Exprime tus atributos de mánager
En un torneo internacional tan corto, una de las cosas que puedes controlar directamente es a tu mánager.
No puedes permitirte el lujo de confeccionar una plantilla a tu gusto poco a poco, sino que te ves de lleno en un torneo dificilísimo en el que todos los partidos son prácticamente una final. No hay periodos de adaptación que valgan.
Un país pequeño que va a enfrentarse a rivales de talla mundial necesita mucha fe, y eso lo puedes condicionar con las charlas al equipo e individuales. Y ahí es donde la motivación pasa a ser algo más que una simple opción del perfil del mánager. Si tienes la motivación alta, tus charlas surtirán más efecto y les darás un chute de moral que puede marcar la diferencia en este tipo de desafíos.

Conoce a tu equipo antes de elaborar una táctica
Es clave abordar el desafío sin ideas preconcebidas y centrarte en configurar una táctica que aproveche al máximo los puntos fuertes de tus futbolistas. Ahí es importante poner énfasis.
Algunos de tus mejores baluartes son el extremo Sontje Hansen y el centrocampista Tahith Chong, mientras que Eloy Room aporta fiabilidad bajo palos y Jürgen Locadia lidera el ataque. Para apoyarlos, cuentas también con un núcleo sólido de centrales, centrocampistas y jugadores de banda.
Una vez que hayas identificado a tus jugadores clave, revulsivos y eslabones más débiles, tendrás más clara la dirección táctica. Lo esencial es identificar el sistema que te da las máximas opciones de competir y poner en aprietos a los mejores combinados. Para esta plantilla, un 4-2-3-1 compacto, un 5-4-1 o hasta un dibujo sin delanteros pueden ser las mejores ideas.

Acepta el rol de humilde
No vas a poder dominar todos los partidos, eso es así. Y tampoco vas a poder encerrar a grandes potencias en su área los 90 minutos.
En el aspecto táctico, hay que ser inteligente: mantenerse compactos cuando haga falta, apretar sin piedad en transición y arriesgarse con criterio. Elige bien cuándo presionar y cuándo replegarte, y no intentes controlar la posesión como si no hubiera un mañana contra grandes rivales, no sea que dejes mucho espacio.
En el aspecto mental, ser el tapado puede darte ventaja. Diles a los jugadores que no tienen nada que perder, que disfruten de la oportunidad. La presión la tiene la selección grande. Tú estás ahí para ponerlo todo patas arriba.
Las jugadas a balón parado pueden ser decisivas
Como hemos podido ver en la vida real, las jugadas a balón parado pueden ser una de tus mejores bazas [link to set pieces blog]. Los córneres, los tiros libres y los saques de banda peligrosos hay que aprovecharlos.
No hay que complicarse la vida: pon a tus mejores amenazas aéreas donde más daño puedan hacer, que saque tu mejor lanzador y el resto de jugadores que se pongan donde pueda haber segundas oportunidades o que defiendan ante una posible contra.
Céntrate en lo básico. En los córneres, elige a jugadores que sepan atacar el balón cuando venga, que no tienen por qué ser los más altos. Dale prioridad al envío en sí y a las rutinas que encajen con tu plantilla. En los tiros libres, tres cuartos de lo mismo: hazlos fácil y con la intención de provocar el máximo daño posible.
En defensa, hay que organizarse muy bien. Asigna los marcajes con cabeza, cubre las zonas clave y prevé posibles amenazas aéreas. Por último, estate alerta ante posibles transiciones y trata de no quedarte nunca con una mano delante y otra detrás cuando te ataquen.

Preparación del partido y plan B
Un error habitual suele ser prepararse para el torneo como si todos los partidos fueran iguales, y para nada. Alemania no plantea las mismas dificultades que Ecuador o Costa de Marfil. Cada equipo tiene sus puntos fuertes y sus debilidades.
Si te enfrentas a un equipo más fuerte, la defensa puede salvarte la vida. Tu equipo tiene que saber cómo colocarse, cuándo aguantar la posición y cómo mantener el bloque en los momentos de mayor presión.
Si tu rival plantea bien las jugadas a balón parado, céntrate en organizar la defensa. Puede que no sea lo más glamuroso del mundo, pero todo empieza con un marcaje claro, una buena colocación y evitando ocasiones fáciles. Si, por el contrario, eres tú a quien se le da bien el balón parado, aprovéchalo: una jugada bien hecha puede ser más eficaz que intentar superar en juego a un equipo mejor.
Eso también quiere decir que tienes flexibilidad táctica: te adaptas a las necesidades de tus jugadores y, así, suples sus puntos vulnerables sin descuidar las fortalezas y las debilidades de tu contrincante. Tener un plan B (y C, incluso D) siempre viene bien, pero, para todo eso, lo principal es la preparación.

Puedes ganar el Desafío Curazao de FIFAe si tienes bien claro por qué eres el tapado y elaboras un plan con el que le saques partido a eso.
Vale que no tendrás la mejor plantilla ni todo el tiempo del mundo para prepararte. Tampoco podrás permitirte el lujo de pararte a enseñarle un complejo sistema a tu equipo hasta que empiece a asentarse. Lo que sí puedes es controlar los detalles: la moral, el dibujo, las jugadas a balón parado y el análisis que hagas del rival.
Tiene que haber un plan detrás de todo cuento de hadas. Haz que tus hombres se lo crean, pero con unos cimientos sólidos. Conoce a la plantilla. Respeta al rival. Prepárate bien. No te compliques y trata todas las jugadas a balón parado como si fueran un arma cargada.
Porque ganar la Copa Mundial de la FIFA™ con Curazao puede parecer una cosa improbable y de pura suerte, pero no tiene por qué serlo.
Ha llegado la hora de tomar las riendas del banquillo de Curazao y conquistar el título más importante del fútbol con esta humilde selección para pasar a la historia.
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